Modelo de desarrollo compartido.
Crisis, esperanza y fraude.
Modelo que comienza por instrucción del presidente de México, Luis Echeverría, desde que asumió el poder en 1976. Consiste en la combinación de un alto crecimiento económico con el reparto equitativo del ingreso.
México, con el paso del tiempo, ha tenido que atravesar por
diferentes crisis que nos llevan al mismo lugar de siempre, estar más
estancados cada vez y cuando por fin se ve una luz al final del túnel algo tiene
que salir mal, los contratiempos existen y hacen su aparición cuando menos lo
esperamos. La economía del país se ve gradualmente afectada por al actividad socioeconómica
y las reformas que constituyen modificaciones importantes en todo el gobierno. El
estado no exento de la crisis busca apresuradamente alentar su situación y
formar relaciones con billeteras llenas a casi explotar para sobrellevar lo que
se avecina. La población mexicana no logra superarse a pesar de los modelos que
se impongan; tal es el caso del modelo de desarrollo compartido, aunque se hizo
un análisis de la situación y el sector productivo los resultados no fueron los
esperados, la deuda tanto externa como interna aumento exageradamente por las
malas decisiones tomadas por el gobierno, el Estado lo resistió pero no hubo
manera de detenerlo, solo fue notorio el esfuerzo y la obra de mano que todos
los mexicanos hicieron para salir adelante, los sacrificios de reducción de gasto
publico haciendo que las instituciones públicas sufrieran la mala benevolencia
del modelo, lo peor de todo fueron las injusticias medio planeadas para todos
los enfermos, pues el presupuesto se vio reducido. Las condiciones se vieron
afectadas gravemente, lo único rescatable fue el progreso y desarrollo de la producción
industrial, pero, ¿A dónde iba todo ese dinero? Las empresas buscan la forma de
mantener sus ganancias, México llego al límite y todo explotó con la devaluación. la ayuda extranjera parece ser la única salvación a la situación, pero no se toma en cuenta que no tendremos recursos suficiente para los intereses generados, pues la solidaridad tiene su precio.
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